Cuándo será
el día que me envuelva de profundas nimiedades contentas, moverme en
insignificancias pero reales, tan reales que las siento, las siento ahora que
no las tengo.
Una tiene forma del ser que nunca fui, ese que dejé pasar. Y hay
otra mirá, espera sentada
con una taza de té que se enfrió de tiempo, se
enfermó de tiempo pero está, es un té nítido
aguardando eso que ves cuando
hablás con tu reflejo. Esas ansias evasivas que pensás dentro
del propio encierro
rutinario que creaste y no podés salir. Tendré que inventar una abundante
constancia y así apurar a la velocidad que quedó inmóvil en la miseria. Tan
quieta como
esta tarde de ventana abierta y espinas que entran y no salen,
podés creer que no salen.
Y yo que estoy tan destapada. Tan metida tan hundida
tan socorro.
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